Este
artículo corresponde a las dudas y conclusiones del taller de "cultura
revolucionaria" presentado por la Productora Popular durante los primeros
días de Enero 2015. No pretendemos generar verdades, sino más dudas que
colaboren con el cuestionamiento permanente que estamos planteando.
Al parecer los viejos tiempos de los asaltos al banco, o las recuperaciones masivas han desaparecido. El avance que el capitalismo ha producido en cada organización, hace que cada vez respondamos a ideales más pequeños, reducidos, o específicos. También se nos achicaron los recursos que necesitamos para hacer lo que queremos hacer, siendo cada vez menos ambiciosos en nuestros objetivos. Reducimos nuestro espectro incluso hasta lo individual, sesgándonos del bien común.
Usamos
entonces la autogestión como medio para todo, e incluso pasándola por un fin en
sí mismo, y nos convertimos en los ejecutores de la precariedad con la que
cubanos, soviets, y anarquistas españoles actuaron luego de sus correspondientes
procesos revolucionarios. Sin embargo cabe la duda¿Qué ideología pretendemos
detrás del título de autogestión? Si finalmente, el único discurso que se
transmite es la autonomía, ¿Y no somos también autónomos cuando hacemos bien la
pega sin preguntarle al jefe qué hacer?, ¿No podríamos llamar, por ejemplo, a
una universidad privada cualquiera "autogestionada", por concebir la
autonomía dentro de su estructura organizacional?
Y
por lo demás, cuando leemos que una actividad se anuncia como autogestionada,
estamos asistiendo a la excusa de que pueda salir mal, por la precariedad con
la que trabajamos: Se bajan los grupos invitados, comienza todo una o dos horas
más tarde, fallan un par de parlantes, y el "carrete" se adelanta a
cualquier discurso.
Entonces,
¿Qué es lo que estamos llevando a cabo?, ¿Una práctica con la que generemos
ingresos para una organización?, ¿O crear cultura popular que llame a la
organización?
En
ambas opciones, que son las primeras de varias que podríamos tener, tenemos
dudas del resultado, porque si trabajamos todo un día para generar ingresos,
por ejemplo, con una clásica "tocata autogestión" donde se cobre
entrada, se vendan sopaipillas, completos, y copete, estamos invitando a todos
los compañeros de batalla, a que el exceso se apodere de su
"consumo", y que ese día no tengan límites en el gasto económico,
etílico, y alimenticio(de dudosa sanidad).
Entonces
estamos cumpliendo el objetivo, todos trabajamos con lo que tenemos a mano: Los
músicos con su bandita, los cocineros, los que emplean de guardias, los
sonidistas de turno, ofrecen su fuerza de trabajo con resultados monetarios
comunes. Eso por tanto, a diferencia de hacer una "cucha" y entregar
todos una parte de su sueldo sin actividad, es crear un aprendizaje que da
conciencia, que despierta sensibilidades, en el discurso, la acción, el
compartir, etc.
Entonces
dejamos la última duda: Si esta es nuestra forma de hacer cultura
revolucionaria, ¿Por qué seguimos utilizando los medios más precarios, y
transformándolo todo en un "mambo autogestión", teniendo ambiciones
tan grandes, como la revolución misma?. Tarea pa la casa.
Productora
Popular